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La vivienda ideal del siglo XXI

Por Mónica Tello

Las viviendas deben estar siempre al servicio de las personas y, por lo tanto, ser sostenibles a nivel social, económico y medioambiental.

¿Por qué social?

Una vivienda ideal debe ser cómoda y adaptarse a nuestras necesidades presentes y futuras. Además, debe dejar espacio a nuestra vida privada y, a la vez, crear un espacio para nuestra vida social, teniendo en cuenta nuestras propias necesidades y las de nuestros vecinos.

Una vivienda ideal debe conectarnos con nuestra vida diaria, disponer de transporte público cercano, transporte privado de fácil aparcamiento, parking de bicis, zona de recarga de vehículos eléctricos y un parking de coches de fácil acceso. Al mismo tiempo, debe servirnos para nuestro descanso, evitando tanto ruidos como contaminación eléctrica, acústica y térmica.

La urbanización donde se sitúe la vivienda ideal debe disponer de espacios comunes para el disfrute de los vecinos, es decir, locales sociales bien aislados, piscinas que se puedan utilizar gran parte del año, solárium, y espacios para el disfrute y sociabilización de los pequeños.

¿Por qué económico?

La vivienda ideal debe ser fácil de mantener y económicamente viable, lo que se traduce en una reducción de gastos y una multiplicación de los beneficios. De esta manera, hacemos que la inversión realizada nos resulte un alivio y no una carga.

¿Por qué medioambiental?

Si a esta vivienda le añadimos medidas pasivas y bioclimáticas con balance ambiental positivo, estaremos en disposición de decir que hemos conseguido una vivienda sostenible. Hoy en día este concepto es lo que aparece en los medios de comunicación como “vivienda del futuro”, pero el futuro está aquí y ahora, y estas viviendas son posibles.

La vivienda ideal del siglo XXI

En primer lugar, la vivienda debe tener una envolvente que le sirva de abrigo, que la aísle del calor y el frío, y que no necesite un aporte de energía. En resumen: debe tener medidas pasivas y no activas. Esto se consigue con una buena orientación, con ventilación cruzada y con una ventilación mediante recuperación de calor entálpico que a la vez controle el nivel de humedad. A esto hay que añadirle una disposición de aleros o elementos arquitectónicos que aporten sombra en verano y dejen entrar el sol en invierno.

Por otro lado, las instalaciones tienen gran peso en nuestras viviendas actuales, y por ello deben tener recorridos idóneos, ser claras y estar limpias. Los materiales con los que se construyen las casas deben ser libres de tóxicos, sin COV (Compuestos Orgánicos Volátiles), reciclables, naturales, higroscópicos y, a ser posible, de Km.0.

Todos estos ingredientes son los que hacen que las viviendas sean verdaderamente sostenibles.